Comunicación interna: ¿noticiero o comedia del arte?

Si bien la comunicación interna toma formas distintas en cada empresa, en la práctica la hemos aprendido a identificarla a través de dos modelos:

  • La comunicación de noticiero

  • La comunicación de narrativa

Comunicación de noticiero

Este tipo de comunicación interna es simple, comunica lo que el corporativo necesita que la gente sepa o haga. Sumándole algunas actividades sociales, y en el mejor de los casos logra efectos como: motivación e inspiración.

Llegó la nueva política, recordatorio de la capacitación, hay que completar una encuesta, la frase bonita que celebra una efeméride, cómo reciclar correctamente… mensajes que se leen, nos damos por enterados y seguimos trabajando.

Algo así como un noticiero con su respectiva sección social.

 
 

En sí mismo nada de esto es algo malo. Hay momentos donde lo que se necesita es informar o dar un anuncio que no admite interpretación.

El problema es cuando el noticiero es el único modelo. Allí es cuando la comunicación interna se llena solo de esfuerzos estéticos: los avisos, el cumpleaños del mes, el partido en el comedor, la trivia de valores…

Al fin y al cabo la motivación y la inspiración son efímeras, así que no pueden ser lo que modela nuestro plan comunicacional, por eso es tan importante preguntarse qué tanto nuestros esfuerzos forman parte de un relato orquestado, o solo son un grupo de envíos bonitos e inspiradores.

Comunicación de narrativa

En la Comedia del Arte italiana (pieza fundamental en la evolución de las artes teatrales) existía algo llamado el canovaccio, que era el esqueleto de la obra. Definía tres elementos fundamentales:

  • Quién es quién

  • La trama y sus momentos clave

  • Cómo termina la historia

Las escenas las improvisaban los actores en vivo, pero ninguno se salía del esqueleto de la historia.

Es decir, todo lo planteado en el canovaccio se respetaba, mientras los actores conectaban cada uno de los momentos clave dejándose llevar por una inventiva y espontaneidad alineada al gran destino narrativo: el final de la historia definido desde el inicio.

Cada actor entendía muy bien su rol y juntos hacían suya la historia.

Este segundo modelo de comunicación interna basado en narrativa se parece mucho a la Comedia del Arte en el sentido estructural. Además, cuando contamos con un buen plan, este posiblemente se parezca al canovaccio.

Al mejor estilo de este antiguo arte italiano, una buena estrategia de comunicación interna debe plantear la narrativa colectiva de la organización a partir de tres elementos fundamentales:


Hacia dónde vamos como empresa
→ Nace de la claridad estratégica
En el canovaccio: Cómo termina la historia

El objetivo cultural y los hitos que nos ayudarán a alcanzarlo
→ Nace del diseño de cultura ideal
En el canovaccio: La trama y sus momentos clave

Qué papel juega cada persona / departamento en esto
→ Nace del modelo de competencias y objetivos organizacionales
En el canovaccio: quién es quién


Una vez definidos los elementos anteriores, entra en juego el diseño de un plan de comunicación interna que, durante un periodo de tiempo realista, funcione como un vehículo narrativo para que la organización habite el camino estratégico y de transformación cultural desde un lugar más integral, congruente y natural.

Sin lo anterior, no hay historia que contar, solo noticias decoradas.



El poder de una historia compartida

Las narrativas colectivas que tienen éxito traen consigo un sentido profundo de identidad y pertenencia. Esto lo puede lograr la comunicación interna una vez que deja de únicamente repartir noticias y comienza a construir una historia profundamente conectada con el norte estratégico de la empresa y el modelo cultural al que se aspira.

Recordemos que la comunicación es un vehículo, no un fin. Hay que utilizarla para llegar a destinos, diseñando narrativas que recorreremos a manera de mapa, para no perdernos ante la infinidad de posibilidades que brinda.

Por eso, así como en el Canovaccio, el plan de comunicación debe trascender lo estético y funcionar como una guía narrativa para que los líderes y colaboradores participen de una misma historia en el lenguaje propio de la organización.

Una vez que tenemos el plan, recorrerlo con inventiva, creatividad y juego; a través de contenido, escucha, motivación e inspiración (aquí sí 😉) es cuando hacemos que la estética y la belleza sí logren resultados que impulsen los grandes intereses organizacionales.

Una buena práctica de comunicación interna, así como en la Comedia del Arte, es capaz de lograr balance entre estructura y apropiación narrativa.

Llegar a un plan de comunicación funcional y estratégico, no siempre es sencillo, requiere la sinergia y disposición de trabajar juntas de los tres pilares esenciales: Estrategia, Cultura y Comunicación Interna. Que cuando se logran poner de acuerdo, el efecto transformador dentro de la organización es notorio y significativo.


¿Cómo está mi organización?

 

¿Qué tanto hemos sido noticiero?

¿Tenemos solamente gente enterada… y en ocasiones emocionada?

¿Gestionamos verdaderamente una narrativa compartida?

¿Tenemos gente involucrada y muy alineada estratégicamente?

Hemos preparado un mini diagnóstico (anónimo) con el que puedes obtener una orientación inicial en este tema.


 
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